Empastillado por tanta noche afilada, mis huellas dactilares bailan alrededor del ritmo del fuego que la luna me ha preparado especialmente como un regalo para darme la bienvenida al ombligo del mar...
Decapita mis recuerdos, mis razones, todo juntalo en una bolsa negra, trata que sea imperceptible a la vista, y estallala en mil desiertos en tus suaves manos, enguajate con tus palabras vastas y obsoletas, porqué, de ningún otro tipo de metodología podrás eliminar de la faz de tu aliento, mi última bocanada...
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