La circunferencia de la tierra ha dejado sus huellas dactilares sobre las rocas calizas que forman las rutas para llegar a tus sinuosos contornos....
El pájaro que canta nuestros pensamientos y sueños, ha decidido dejar de volar. Nadie volaba con él alrededor del sol, tomando un gran paseo por el jardín de tus labios, sin temor a tomar escalas en los recuerdos y banalidades ambiguas.
La noche había encontrado un tambor, y con sus grandes alas hizo sonar las notas que Dios guardaba con tanta premura bajo su almohada, cerradas bajo olas de nubes, que nos sonríen impacientes de llegar a su metamorfosis y poder tocar lo que tanto han pedido al universo: Ser tú.
Caminé durante horas sobre los campos verdes que nunca mueren, y a lo lejos, imperceptible, una luz silenciosa fue abriendo paso a mís ecos subterraneos, y, pude verte, plasmada al óleo del cielo claro, miles de formas de dar vueltas sobre un rocío de agua y no...
Vuela sobre la espalda de mis labios, sé parte del sistema solar que adorna mis noches...
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