Las campanas llaman a tu reunión, a la congregación lista, ansiosa de ti y los retratos de tus ojos como óleos en la noche...
No sé si sean 475 pasos, 132 respiraciones, 60 movimientos de tus flancos, lo que sé, es que han timbrado a mi puerta blindada, la cual, como gran barda, los aviones la esquivan por tu cielo.
Desconozco si es un deseo, un simple capricho, un suspiro, un sonido de tus pianos me desgarran la voz a cada parpadeo espontáneo de la sonrisa que veo en tu cubierta suave.
Tus manos son un hechizo hipnotizante, podría navegar por ellas con cientos de besos y abrazos, y, las cuales quiero dedicarles un himno en un solo tono... el tono de tus labios.
Desfigura mi caída, intercede en mi camino, conduceme al cielo de tu infierno, y hazme olvidarte a cada momento, ya que no hace falta tenerte aquí, por que sé que estas en mis tempanos de piel...
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