La multitud ha venido entretejiendo el fuego que se consume sobre tu ataúd, tal vez sea el viento, o tal vez mis pensamientos que saltan sobre teclas en el cementerio que le sonrían cada obturación de lo que no puede nombrarse...
Aquí, es donde se vacía todo. No hay más que mirar las sombras de las montañas refugiarse bajo mis pies descalzos, buscando una tierra ajena que mueve sus piezas de ajedrez en la ausencia.
Las nubes danzan alrededor del gran agujero de tus ojos, se van como los restos del sonido de la guitarra en llamas...
Besa mi silencio, no hay mas ruido que las vías de tus venas correr sobre mi amanecer intacto, y tu sangre... Tu sangre, es nada.
Entre tanto parpadear de la noche, se ha formado tu figura entrando en las hojas que jamás saldran...
Cuando un suspiro del sol te llueva, ahí estaré caminando en tus pies...
No hay comentarios:
Publicar un comentario