jueves, 3 de febrero de 2011

El jardín de tus labios

Tus párpados se han convertido en un par de enjambres que rodean mi ser, disfrutando del perfume volatil de tus besos, zigzagueando cada centímetro de tu piel.

Cuando susurras al oído del cielo, ruboriza su mar detras de las montañas de Dios, y se oculta en el péndulo de tu asfalto.

Hoy, mi sangre se ha puesto de rodillas ante tu majestuosa divinidad, tal como el sueño inerte del pez que nos mira desde tus pies...

Como pintura, has mezclado las estrellas y con tus torneadas piernas, desdibujas mis precipios, transformandote en una gota de lluvia, para que suavemente toques mis labios, sin permiso, sin lenguaje e idioma...

No hace falta usar gafas, mirar en dirección de los polos y desangrar la luna, lo único que necesito lo tomo de tus alas, y me hundo en lo profundo de tus silencios.


Sin avisar y sin tocar a la puerta de mi cama, sopla del polvo que levantas al caminar, que yo, estaré ahí, siguiendo tu carrusel, y rasgando en las paredes de tu piel: Te quiero.


Quiero ser la hierba de tu jardín...



 

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