martes, 5 de abril de 2011

La vuelta...

Una delgada y tersa cortina de un sombrío partir y soñar del otro mundo descansa al pie de nuestro escenario...

El olor naufragante a triunfo baila por la atmósfera indeleble del espectáculo, las luces se rehusan a desvanecerse pacíficamente, y el piso, el piso sigue igual que el primer día en que el gran faro, ese sol destellante y cegador desde su butaca, esperaba ansiosamente su salida hacia el ruedo de la maravillosa vida.

Los ruidos tenían un sabor semejante a la miel, esa delicia prohibida que provoca curiosidad en todo personaje, simplemente le cubrían con su manto al unísono de los aplausos, las carcajadas, los llantos, los gestos, la suspicacia, en fin, todo un manjar de valles verdes que recorría por las noches, a hurtadillas de la luna, tocaba para su único público, ella y su sombra en su armónica    "...la vita è bella, la vita è bella..."

Recuesta tu oído sobre el mar, escucha su palpitar, fusionate con él, y cuando te hundas sobre tus sábanas, estará ahí, dibujando en tu rostro el paisaje más hermoso que el universo haya planeado y dirigiendo con ambas manos,  el canto del viento en estas, sus últimas palabras...

Ahora, estoy libre de la soledad, y tengo en mi cara la felicidad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario