Esta no es la noche, ni es la ventana por donde uno husmea después de hundirse confortablemente sobre las sábanas, solo es el suspiro que se escurre ingenuamente en un abrazo...
Un ligero temblor se apodera de nuestra mirada, mientras el canto del frío metal que resuena en las llagas de la tierra, cega por unos momentos nuestros labios, y tal vez, de manera sutil, desdibuje cada mañana en tu piel, con la vara de tus miradas...
Y si es que una mirada tuya se metamorfea en calavera, yo, seré el esternon que acompañe a tu corazón, el cielo que bombeé la voz que estalla en mil pedazos mis manos, los vinoculares que anclados en el fondo del mar, observan los restos de tus sonrisas, en las cuales, sin prejuicio y desden, tatuo tu sombra, y mis huellas con la frase:
"Los rieles son como tus sonrisas, a donde vaya, me llevan a la misma dirección... Tú"
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