sábado, 3 de septiembre de 2011

Sal...

Solo déjame tocar tu noche, alabar tu voz, saborear el mar de tus labios, romper en mil pedazos el cuarto de nuestro albatros.


Electricidad que reflejas en el espejo de mi corazón, relampaguea con tu sonrisa el dulce sabor de mi mañana, enciende tu piel y sal al escenario.


En escena te mueves como el humo de nuestros besos, en espirales, espirales de adiós.


Adiós es la puerta que debe retumbar en nuestras huellas. 
Adiós es la noche que nos acompaña a recostarnos sobre el manto del cielo inerte
Adiós son las palabras burdas y frías que danzan sobre el fuego de tus miradas
Adiós es el silencio entre tu mirada la mía


Adiós amor, que mi amor nunca te dirá adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario