No hay método, forma, fundamento o estrategia para no poder mirar a esos ojos camaleónicos, que me invitan a tomar entre mis manos a esos labios que se serpentean sobre mi espalda desértica, para poder pintarlos a un costado de mi sombra, y así, me canten una canción de amor al oído de mi frenesí.
No hay estrategia ni teoría para manifestar que nuestros besos se conocen de hace tiempo, que tu primavera y mi invierno comparten cama, que tu desnudez y mi pudor son camaradas nocturnos.
No hay señal ni sentido, sólo estás tú.
R. Téllez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario